Principales deidades
asociadas a las runas

En un sentido general, los dioses están presentes en las runas, pues las inspiran, las llenan de contenido y les dan sentido. Hay runas dedicadas a los Æsir (o Ases) ldioses guerreros, aguerridos y vinculados al gobierno y las armas. Igualmente a los Vanir (o Vanes) de carácter pacífico y dirigidos al mundo interior y anímico, ligados a la naturaleza, el clima, las cosechas, las artes y la belleza. Unos y otros dioses están asociados también al campo de la magia, que regía las vidas y actos del mundo vikingo.
Todos estos aspectos, lo terrenal y lo anímico, así como el mundo mágico-religioso, se refleja en las runas. Ellas nos conectan con los arquetipos divinos, así como con manifestaciones de la naturaleza, al tiempo que guardan un sentido mágico y sobrenatural, pues siempre están presentes en ellas fuerzas superiores, la energía de lo desconocido, obrando y hablando a través de ellas.
Como fuerza omnipresente en el sistema rúnico, se encuentra Odín , dios principal del panteón nórdico, gobernante supremo, dios chamán, sabio, guerrero, poeta y consejero. Los demás dioses acatan su mandato; los hombres lo aman y le temen. Fue él quien descubrió las runas , por ello lo recuerdan y lo representan a lo largo de toda la tradición. Literalmente, Odín nos habla a través del oráculo.
Tres Ætires, tres deidades
El conjunto de los 24 grafismos se divide a su vez en 3 Ætires (grupos) de 8 runas:

1. Æetir, se vincula a la diosa Freyja . Este grupo de runas inicia con la runa Fehu, símbolo de prosperidad. Su fonema “F” recuerda a la diosa Freyja, una de las diosas mayores en la mitología nórdica, esposa de Odín, reina de los Æsir y diosa del cielo. Rige la fertilidad, el amor, el manejo del hogar, el matrimonio, la maternidad y las artes domésticas. También era asociada con la guerra, la muerte, la magia, la profecía y la riqueza.
2. Æetir, se vincula a Hel, diosa o giganta encargada de Helheimen , el inframundo o mundo de los muertos, ubicado bajo una de las raíces de Yggdrasil. Es hija del dios Loki y de la una giganta hechicera proveniente del Jötunheim . La mitad superior de su cuerpo era realmente hermosa, pero la mitad inferior era cadavérica, en putrefacción y nauseabunda. El séquito de Hel es grande, pero tiene una morada lo bastante amplia para todos; su reino se extiende a lo lejos, con palacios prodigiosamente altos y con grandes puertas. Naturalmente su morada está hecha para recibir a muchos y está moldeada de sombras, pero tiene apariencia de realidad. En las runas del segundo Æetir vemos las pruebas y desafíos más grandes, pero también lo ilusorios que son los obstáculos para el espíritu guerrero.
3. Æetir, se vincula al dios Tyr . Este grupo de runas inicia con Teiwaz, cuyo fonema “T” se asocia a Tyr, valiente guerrero que dirige la victoria en el combate, por ello era invocado en cualquier contienda, lucha o diferencia. Tyr es llamado el dios manco, pues por su valentía, puso una mano en las fauces del lobo gigante Fenrir, para que así los demás dioses pudiesen atarlo y evitar ser devorados. El lobo, al verse atado, de un bocado cercenó la mano de Tyr. Según la Edda Mayor Tyr es hijo del gigante Ymir y Frilla; en su Edda Menor, Snorri Sturluson lo describe como hijo de Odín.
Esta primera aproximación nos conduce a relacionar cada grupo de ocho runas con un dios que lo rige. A estas 24 runas debemos agregar la Runa en Blanco, que no pertenece a ningún grupo. Internamente en cada Ætir, cada una de las runas que lo componen, así como la Runa sin grafismo, tiene un vínculo significativo con un dios en particular o con una fuerza de la naturaleza. Lo veremos al estudiar cada signo rúnico en particular.
