El Árbol Sagrado

Yggdrasil

En todas las mitologías el árbol suele ser un símbolo sagrado, a veces el eje del mundo. En la mitología nórdica adquiere una dimensión trascendental ya que ancestralmente se asocia a los árboles con los indómitos bosques del norte de Europa y con la reciedumbre de sus habitantes. Por ello la cultura celta/nórdica se desarrolla alrededor de la simbología del árbol. Uno de ellos que se destaca especialmente es Ygdassil, el soporte del universo: sus raíces, tronco y ramas se extienden por todos los mundos creados y su abundante follaje sostienen la bóveda celeste.

De acuerdo a los relatos y poemas recogidos en las Eddas Mayor y Menor, durante la creación brotó de la tierra un gigantesco árbol de fresno que fue llamado Yggdrasil. Era el mayor de todos los árboles y se convirtió en el eje del universo además de albergar los nueve mundos creados, las nueve agrupaciones de seres, cada uno con sus características particulares, dominio y función en el concierto de la vida.
Podemos identificar cada mundo iniciando por la parte superior e ir descendiendo, hasta llegar a los niveles inferiores.
En la copa de Ygdrassil, el nivel superior, están:
1.Asgard o Gotheim, reino de los dioses guerreros, Ases o Aesir. Representa la individualidad y es el reino de la memoria el intelecto. Allí destacan palacios como Valhalla, donde eran conducidos los héroes muertos en combate; Gladsheim el palacio de oro morada de Odin y Vingolf, palacio de las diosas.
2. Vanaheim, el reino de los dioses Vanir (dioses de la naturaleza y de la fertilidad).
3. Alfheim, la Tierra de los elfos de luz.

Asgard está conectado al siguiente nivel que es Midgard, el reino de los hombres, mediante el puente arcoíris llamado Bifrost a través del cual sólo los dioses pueden transitar.

En el troco, nivel medio:
4. Midgard o Mannheim, el mundo de los hombres. Contiene las cuatro direcciones y los cuatro elementos. Es cuna de la personalidad, del ego y la consciencia.
5. Jötunheim o Utgard, es el reino de los gigantes.
6. Svartalfheim, es el reino de los enanos y de los elfos oscuros.

En las raíces, nivel inferior:
7. Niflheim, el mundo del hielo y de las brumas.
8. Muspellheim, el mundo primordial de fuego donde se encuentra Ginnungagap.
9. Helheim, el reino de los muertos.

En las raíces del árbol Ygdrassil está la fuente guardada por el gigante Mimir, fuente de sabiduría. A ella acudió Odín para beber y alcanzar la sabiduría y el conocimiento de todo lo que fue, es y será. También en la base del sagrado fresno brota un manantial, es el manantial del destino de donde surgieron las Nornas: Urd, Verdandi y Skuld (deidades femeninas que representan el pasado, el presente y el futuro). Desde allí ellas modelan el destino de los hombres, su opulencia y su miseria. Para ello hilan en su rueca las vidas humanas hasta cortarla cuando ha llegado la hora.

A los pies de Ygdrassil está el dios Heimdall, el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Níðhöggry, de una multitud de gusanos que trataban de corroer sus raíces y derrocar a los dioses. Pero también contaba con la ayuda de las nornas que lo cuidaban regándolo con las aguas del pozo de la Norna Urd.
El gran poder arquetípico y simbólico de Yggdrasil es extraordinario. Él une la tierra y el cielo, hundiéndose en las profundidades y expandiéndose hasta el cosmos. Es cobijo, refugio y hogar de todos los seres de la naturaleza –y de la naturaleza misma-; a la vez que contiene al tiempo, pues en él se asientan pasado, presente y futuro.

En su grandiosidad, como toda imagen arquetipal, el Fresno Sagrado tiene aspectos luminosos (vida, nutrición, protección, asentamiento seguro, etc.), pero también aspectos oscuros (muerte, peligro, destrucción, venganza, amenaza, etc.). En tal sentido, Ygdrassil asegura la renovación permanente de la vida, pues permite que se mantenga el equilibrio entre las fuerzas constructivas y destructivas; fuerzas que son moralmente neutras e inevitablemente necesarias para el devenir de la existencia.