Las Nornas

“…son tres, de aquél pozo
que está bajo el fresno.
Urd llamaban a una,
a la segunda Verdandi,
a la tercera Skuld.
Ellas cortaban madera,
establecían las leyes,
escogían la vida
para los hijos de los hombres
y declaraban su destino.”
Völuspá (la Profecía de la Vidente)

Según narra el Völuspá (la Profecía de la Vidente) de la Edda Mayor , los dioses del Asgard vivieron tranquilos en una llamada Edad de Oro, sin deseos ni temores, hasta que aparecieron tres gigantas que les superaban en poder. El pecado comenzaba a recorrer incluso las moradas celestiales del Asgard y las Nornas hicieron su aparición para establecer su residencia a la sombra de Yggdrasil con la misión de advertir a los dioses sobre los males futuros, pedirles que hicieran buen uso del presente y enseñarles sanas lecciones del pasado.

Otra función de las Nornas era regar las raíces el fresno sagrado Yggdrasil con las aguas provenientes del Pozo de Urd, fuente de sabiduría, y poner tierra fresca en sus raíces para que éste no perdiera su verdor ni se pudriera. Siendo el eje del mundo, era esencial que este árbol sagrado se mantuviera fuerte y saludable, de modo que los cuidados de las Nornas permitían que esta el agua diera vida al árbol, pero al mismo tiempo ésta se deslizaba hasta la tierra de los hombres, Midgard , a través de las ramas, asegurando la vida y el alimento a los hombres también. El rocío que cae de él sobre la tierra de los hombres es llamado rocío de miel, y de él se alimentan las abejas. Por su parte, la miel era un elemento extremadamente importante para la cultura escandinava, dada la gran cantidad de hidromiel, bebida de miel fermentada, que se compartía en las festividades, reuniones y rituales religiosos, así como para ofrenda a los dioses en cualquier evento especial o trance personal, para agasajar a los viajeros cuando iban de paso y, muy importante, como alimento del propio Odín y premio a sus guerreros de Valhalla .

 

También se alimentan de la fuente de Urd dos hermosos cisnes, y de ellos nace la especie de los cisnes, símbolo de pureza, que más tarde será asociado con las valkirias , diosas menores auxiliares de Odín y conductoras de los héroes muertos en batalla a su destino en lo que sería el cielo vikingo.
Las Nornas eran tres hermanas descritas como mujeres sabias que encarnaban el Destino al que los mismos dioses estaban sujetos de manera inexorable. Ellas regían el destino de los dioses, los gigantes, los enanos y los hombres; nadie podía cambiar lo que ellas disponían, su veredicto era irrevocable.
Sus nombres eran Urd (Lo que Fue, el pasado), Verdandi (Lo que Es, el presente) y Skuld (Lo que Deberá Ser, el futuro), y eran respectivamente una anciana, una mujer joven y una doncella.

Urd y Verdandi (pasado y presente) tejen los hilos del destino con máximo cuidado. Mientras tanto, Skuld, caprichosa y cambiante, representada a veces cubierta por un velo para indicar la incertidumbre del Futuro, deshace hábilmente por la noche el trabajo de las otras dos.
Su relación con los hombres comienza desde el momento mismo de su nacimiento y ellas determinan su inteligencia, su fortaleza, su suerte y señalan a qué se dedicarán durante su tránsito por el mundo de los vivos. Así, la vida de cada ser es un hilo en su telar, y la longitud de cada cuerda es la longitud de la vida de esa persona.
Es así como todo depende de la voluntad de las tres hermannas. Incluso los dioses tienen sus propios tapices, que las Nornas no les dejan ver. Este claro sometimiento de los dioses a un poder fuera de su control y su condición de mortales, marca la diferencia entre la mitología nórdica y otras mitologías, pues los dioses también temen la llegada de un día final, que es el Ragnarok , cuando se cumpliría el destino de los dioses.
La imagen de las Nornas, así como la metáfora de la vida con el hilo (que en cualquier momento es cortado) y con un tejido que se urde, la encontramos en los griegos con las Moiras, en los romanos con el nombre de Parcas. Lo que ciertamente no es una simple coincidencia es que la actividad de todas ellas (Nornas, Moiras y Parcas) sea justamente la de ser las divinas tejedoras del destino de los seres, simbolizado en el hilo que tuercen en su rueca, que miden y cortan llegada la hora.
Algunos autores opinan que, en un primer momento, los pueblos escandinavos sólo contemplaran la existencia de una Norna, Urd, y que al entrar en contacto con la influencia grecorromana, se triplicara, como las parcas. Lo que sí es cierto es que en las antiguas lenguas de los pueblos del norte: alemán, anglosajón y escandinavo antiguo, algunas de las palabras que expresan la idea de Destino (wurd, wyrd y urdhr, respectivamente) pertenecen al mismo campo semántico del verbo latino vertere que significa “dar vueltas” y proviene del sánscrito vartula que quiere decir “rueca”.
Por otra parte, el nombre de Urd, no sólo lo lleva la Norna del pasado, sino también el Pozo de la Sabiduría (Urdarbrunnr) que le asegura la subsistencia al Fresno Sagrado, lo cual indica que la fuente de donde mana la continuidad de la vida es la sabiduría del pasado.
En la Edad Media, e incluso más tarde, las Nornas aparecen en muchas historias y mitos como hadas o brujas, como por ejemplo, en la historia de “La Bella Durmiente” y en la tragedia de Shakespeare, “Macbeth”.

El Telar de las Nornas

Las Nornas tejían en sus telares piezas a veces tan extensas que mientras una de las tejedoras se encontraba en la cima de una montaña en el extremo occidental, otra se encontraba en el extremo oriental. Las hebras de su trama parecían cuerdas y eran de diversos colores, según la naturaleza de los acontecimientos que iban a ocurrir. Una hebra negra, extendiéndose de Norte a Sur, era considerada invariablemente como un presagio de muerte.

Mientras las hermanas viajaban de acá para allá, entonaban una canción solemne. Aparentemente no tejían según su propio deseo, sino ciegamente, como si ejecutaran de mala gana, o bajo un estado de trance, los deseos de Orlog, la ley eterna del universo, una antigua y poderosa fuerza, que al parecer no tenía ni principio ni fin.

Como personificaciones del tiempo, las Nornas de tener diferentes edades, también tenían características:

Urd tenía un aspecto viejo y decrépito, continuamente mirando hacia atrás, como si estuviera absorta contemplando sucesos y gentes lejanos. Verdandi, la segunda hermana, era joven, atractiva y audaz, miraba al frente; mientras que Skuld, la Norna del futuro, era una doncella representada generalmente con un espeso velo y la cabeza girada en la dirección opuesta a la que Urd, pues estaba mirando hacia el futuro y sosteniendo un libro o pergamino que aún no había sido abierto o desenrollado y, además de pertenecer a la tríada de las Nornas, también es una valkiria .

Los dioses visitaban diariamente a las Nornas, a quienes les encantaba consultar, e incluso el mismo Odín bajaba frecuentemente hasta el manantial de Urd para solicitar su ayuda, ya que ellas respondían por lo general a sus preguntas, manteniendo silencio sólo acerca de su propio destino y el de los demás dioses.