Heimdall


El Dios Heimdall es hijo de Odín y de nueve hermosas gigantas, que lo nutrieron junto al mar con la sangre de un jabalí, la fuerza de la tierra, la calidez del amor de las nueve madres y el calor del sol. Es uno de los dioses más importantes pues trajo los primeros conocimientos a los pueblos del Norte.

Su nombre parece significar “el que lanza claros rayos” o “Dios de la luz”. Se dice que era grande, afable y hermoso. Se le representa con una dentadura de oro puro, armado con una gran espada centelleante y sobre su majestuoso caballo, Gulltop. Bajo el nombre de Riger, creó las razas de sirvientes, campesinos y guerreros. Por tanto, además de mantener el orden divino, al evitar la entrada de los gigantes de hielo al Asdard , también es el dios del orden en la tierra. Todo ello lo convirtió en el Padre de la Humanidad y Dios de la Seguridad.

El vigía de Bifrost

Heimdall poseía una visión y un oído extraordinarios, con los cuales era capaz de oír crecer la hierba en las colinas, el aleteo de las mariposas y el crecer de la lana en los lomo de las ovejas. Su visión abarcaba cien millas de distancia tan claramente de día como de noche y, además de todo ello, podía pasar varios días sin dormir y, cuando lo hacía, necesitaba menos tiempo de sueño que un pájaro.

Debido a tan extraordinarias condiciones, la asamblea de los dioses le asignó una importante labor: ser el centinela de todos los dioses, para lo cual cumplía la función de guardián del puente del arco iris, Bifrost , que unía a Midgard (la tierra de los hombres) con Asgard (la tierra de los dioses) y terminaba bajo la sombra del poderoso y árbol Yggdrasil. Su morada estaba en el confín del mundo, en el palacio Himinbiorg, desde donde vigilaba que nadie, excepto los dioses transitaran por Bifrost. Fue siempre considerado y respetado por el panteón de los dioses por su paciencia y su constancia en tan tediosa pero imprescindible tarea.

Además de ser el guardián del Asgard, también su padre le dio el título de dios de las lluvias fértiles el rocío, que traen buenos tiempos a la Tierra.

Para cumplir su tarea de guardián, junto a su reluciente espada, Odín le proporcionó una maravillosa trompeta, llamada Gjallarhorn, la cual debía hacer sonar siempre que divisara la aproximación de sus enemigos, los gigantes de hielo, y su sonido despertaba a todas las criaturas en el cielo, la tierra y Niflheim .

Además de estas exigentes atribuciones, Heimdall compartía con Bragi el honor de dar la bienvenida a los héroes que llegaban a Valhalla, destino de los valientes muertos en batalla, que entrenados allí formarían el ejército que acompañaría a Odín en la guerra final, Ragnadok.

Fue el primero en anunciar el comienzo de Ragnarok (“El destino de los dioses” o el “crepúsculo de los dioses”) haciendo sonar su gran cuerno y, una vez en combate, él matará a Loki y morirá por las heridas recibidas, siendo el último de los Ases en morir.

Loki, su único enemigo

Heimdall era amado y respetado por todos, no sólo por su condición de salvaguarda del orden y la seguridad en el Asgard, sino por su paciencia, bondad y comprensión. Sólo Loki podía considerarse su enemigo, debido a que varias veces Heimdall impidió que cometiera algunas de sus acostumbradas fechorías.

En una oportunidad Loki intentó robar el collar de Freyja , la joya de piedras preciosas tan estimada por la diosa. Heimdall, a la distancia, escuchó unos molestos pasos que parecían ser de gato, en dirección al palacio de Freyja. Con su admirable vista, distinguió a Loki acercarse a la cama donde ella dormía desprevenida. Heimdall se lanzó hacia allá de inmediato e impidió el robo. Loki, dios del fuego y del engaño, para evitar ser decapitado, se convirtió en un fuego azul, y entonces Heimdall envió lluvia que apagó el fuego. Pero, Loki, se transformó en un oso polar, luego en foca; pero cada vez Heimdall imitaba a su adversario y atacaba ferozmente superándolo. Cada combate amenazaba ser fatal para Loki, hasta que éste terminó derrotado y tuvo que devolver el collar a Freyja. Desde entonces fue enemigo declarado Heimdall.

Durante el Ragnarok, Heimdall intervendrá en la lucha, en la que será muerto por el dios Loki. Aunque mantendría su símbolo de poder ya que será el último de los dos en caer muerto.