Loki

DIOS LOKI

Loki es un dios complejo y sumamente activo en las sagas, poemas y demás relatos nórdicos, al punto de que pareciera estar siempre en cada historia narrada.

Es hijo de una pareja de gigantes: Farbauti, identificado con Bergelmir, el único superviviente del diluvio ocurrido en la creación del mundo , y Laufey. A pesar de ello, forma parte de los dioses Aesir porque Odín lo acogió casi como a un hijo adoptivo. La relación entre Loki y Odín, más allá de lazos familiares, se debía a un juramento de sangre que los convirtió en hermanos, una práctica muy difundida en los pueblos del Norte.

Se le describe como hermoso y malvado al mismo tiempo y se le considera el dios del fuego y la magia, siendo capaz de cambiar de apariencia a voluntad ya sea para tomar forma de animales, gigantes y casi cualquier cosa. Tales habilidades las utilizó para involucrarse en mentiras, calumnias y actos de pillaje.

Los dioses Aesir, o Ases, en una clara muestra de debilidad propia de humanos más que de dioses (así son los dioses nórdicos), lo aceptaron la entre ellos, porque, a pesar de sus desmanes, que bien caros habrían de costarles, también recibían de él consejos y estrategias que les permitieron salir de muchos apuros, la mayoría de ellos, por cierto, creados por el propio Loki.

Se le describe como un dios hermoso y de agradable aspecto, pero al mismo tiempo poseedor de un espíritu maligno, amigo del engaño y la trampa. La especialidad de Loki es engañar a los dioses a quienes no se cansa de provocar y perjudicar. Llega a enfrentarse a ellos en retos violentos producto de la envidia, los celos y su exacerbada competitividad. Sin embargo, también suele ser su aliado cuando se le ofrece un trato que le deje algún beneficio y comparte aventuras con ellos. Un ejemplo es el caso de Thor a quien acompaña en innumerables aventuras, es lo que hoy podríamos definir como su mejor amigo, y a quien, sin embargo, llegó a ocasionar una gran ofensa.

Sif, esposa de Thor, poseía una hermosa cabellera dorada que la hizo sobresalir entre las diosas más bellas, sólo superada por Freyja , diosa de la belleza. Sus largos rizos dorados que llegaban a sus tobillos, la convirtieron en el símbolo de las doradas cosechas de trigo y, con ello, de la abundancia de la tierra. Loki, celoso porque la hermosa diosa había preferido a Thor, un día la sorprendió dormida mientras Thor no estaba y, sin más, cortó aquella espléndida cabellera. Al regresar Thor la encontró con la cabeza rapada como tierra devastada y estéril, se enfadó al extremo pero su reacción no fue el repudio de su esposa, como tal vez pretendía Loki, sino que de inmediato asoció el hecho con el dios de los enredos a quien rápidamente buscó. Tras una dura golpiza en la que casi lo estrangula, le obligó a reponer su ofensa. El malvado, viendo la inminencia de la muerte, acató la orden y juró compensar a Sif, acudiendo a los enanos para que fabricaran una nueva cabellera para la agraviada. Los enanos confeccionaron un hilo de oro puro que al colocar sobre la cabeza de la diosa se convertiría en una espléndida y dorada cabellera, de igual longitud que su cabello original, igualmente abundante y sedoso pero aún más reluciente. Sólo así Loki superó este episodio, que casi le cuesta la vida, e hizo las paces con los dioses.

La descendencia de Loki

Loki tuvo tres esposas. Primero se casó con Glut (brillo), que le dio dos hijas, Eisa (ascuas) y Einmyria (cenizas); siendo él “el fuego” los nórdicos lo asociaron con el fuego de la chimenea y, cuando la madera en llamas crepita en ella, las mujeres del Norte aún suelen decir que Loki está golpeando a sus hijos.

Posteriormente se casó con la giganta Angrboda con quien tiene tres hijos monstruosos: la serpiente Jormundgand , el lobo gigante Fenrir y la tenebrosa diosa Hel , reina de Helheim . Los dioses Aesir, temían por su seguridad junto a estos engendros taimados y perversos, así como por la de los humanos y los enviaron a lugares donde no pudieran hacer daño a nadie: Odín arrojó la serpiente Jormundgand al océano que rodea la Tierra Media, tierra de los hombres. Allí llegó a crecer tanto que, mordiéndose la cola, rodeaba todo Midgard. El lobo Fenrir que, según la profecía de una vidente, sería el que iba a matar a Odín, fue encadenado por los dioses en una hazaña que le costó una mano al dios Tyr . Finalmente, la hija de Loki, Hel, con la mitad del cuerpo hermoso y lozano, la otra mitad de cadáver en descomposición, fue enviada a Nilfheim , el inframundo, donde reinaba sobre los que morían de vejez, enfermedad o cualquier muerte deshonrosa.

Su tercera esposa fue Sigyn, con quien tuvo dos hijos, Narfi (o Narve) y Vali, homónimo del hijo de Odín, que vengaría a su padre devorado por Fenrir. Sigyn fue una esposa amorosa y solidaria que lo acompañó fielmente aun cuando fue expulsado del Asgard y encadenado.

Además de estos hijos, Loki procreó otro ser del cual hablaremos más adelante.

Cosechas lo que siembras

Luego de propiciar la muerte de Balder , Loki trató de escapar del castigo que le impondrían los dioses escondiéndose en una cabaña de cuatro puertas para poder ver si alguien se acercaba en cualquier dirección. Sin embargo, Odín, que podía verlo todo, encontró el escondite y dio aviso a los demás dioses para capturarlo.

Cuando éstos acudieron al lugar, el dios del engaño se transformó en salmón. Tras varios intentos, Thor con sus mano poderosas logró asirlo por la cola y en el momento en que tomó la forma humana, Loki fue encadenado de espaldas, sobre agudas rocas, de modo que al moverse los filos le causaban daño. Además, al encadenarlo, pusieron sobre su cabeza una serpiente letal que dejaba caer su veneno poco a poco sobre la cara del prisionero. Su esposa Sigyn, compasiva, trató de recoger el veneno en un cuenco, pero cuando éste se llenaba y Sigyn lo retiraba para vaciarlo, el veneno caía sobre Loki, quien se retorcía de forma tan violenta que producía terremotos.

Finalmente, según había sido anunciado en una profecía, al desarrollarse los acontecimientos que producirían el Ragnarok, la guerra final para los dioses, las cadenas de Loki cederían y éste, liberándose, lucharía ferozmente contra los dioses, encabezando un ejército de gigantes. La muerte de Loki debía producirse en una lucha cuerpo a cuerpo con Heimdall , quien también moriría a causa de las heridas recibidas en esa lucha.

Loki, desarrollo del Espíritu del Mal

Al principio, Loki era la personificación de la hoguera, del fuego y del espíritu de la vida, pero gradualmente se convierte en una combinación de dios y demonio hasta terminar aborrecido por todos debido a sus innumerables desmanes y actos de astucia frutos de un excesivo egoísmo y sed de venganza.

A su llegada, los dioses no lo evitaron debido a su apariencia engañosa y amistosa. Por el contrario, y en virtud de su alianza de sangre con Odín, lo consideraron uno de ellos. Como personificación del fuego, fue bien recibido ya que era útil para mantener el calor durante el crudo invierno y para otros fines como la preparación de los alimentos. Le dieron un lugar en el Asgard, lo trataron con compañerismo dondequiera que fuesen y admitiéndolo, no sólo en sus festividades, sino en su sala de reuniones, donde, desgraciadamente, escucharon sus consejos demasiado a menudo.

Acompañaba frecuentemente a Thor en sus travesías, como el viaje a Jotunheim para recuperar su martillo. Pero también es él quien roba el collar de Freya y traiciona a Idun poniéndola en manos de Thiazi y, más grave aún, urde la traición para matar a Balder, hecho que detonó el inicio de Ragnarok, batalla en que morirían los dioses y sería también el fin del mundo.

Otra faceta de este controversial dios es su gusto por el placer y la recreación. Mientras dioses como Thor, Tyr y Heimdall están muy atareados y enfocados en temas trascendentales como la justicia, el valor y la defensa del Asgard, Loki se burla de ellos, además de crear enredos e intrigas que terminan por desviarlos. Siempre salía bien librado de cada enredo que creaba y con el tiempo se vuelve terriblemente egoísta y malvado.

Es tal la presencia de Loki en las sagas que se entrelaza con la vida de los otros dioses. La mayoría de las leyendas lo incluyen como protagonista, como cómplice o como participante, ya para crear un enredo o para remediarlo.

Loki, para bien y para mal de los dioses

Las Eddas contienen gran cantidad de información sobre las andanzas y tropelías de Loki. Hay una anécdota en especial, quizá una de las menos divulgadas y de sumo interés para los lectores, a través de la cual se facilita la comprensión del valor de este personaje dentro del panteón de los dioses, además de explicar el vínculo de Loki con Odín y conducirnos a comprender que nunca se presenta el bien sin incluir algo negativo; así como que en todo hecho negativo también siempre se puede hallar algo de bien. Se trata del origen de Sleipnir , el flamante y poderoso caballo de Odín.

Según narra la tradición, el muro que protegía al Asgard fue destruido durante la guerra ocurrida entre vanes y los ases , por lo que el reino de los dioses quedó desprotegido y vulnerable a potenciales acometidas de los gigantes. Razón por la cual, una vez reestablecida la paz, los dioses estuvieron de acuerdo en reconstruir y reforzar el muro, pero aún no sabían cómo acometer tal empresa. Ellos eran hábiles para construir magníficos salones y edificios, pero la tarea de levantar una fortaleza o un muro de defensa estaba fuera de su alcance.

Un buen día un constructor llamado Hrimthurs llegó al Asgard montado en su caballo Svadilfari y se ofreció para la dura tarea. Era un hombre alto y fuerte y les explicó su intención de ayudarles a construir una fortaleza inexpugnable, así como su disposición inmediata, pero los dioses desconfiaban de él por tratarse de un extraño, aunque aparentemente viniera con buenas intenciones.

No obstante, Odín, como estratega, vio la ventaja de contar con la fuerza de un experto constructor para levantar el muro, ya que los dioses precisaban de su pericia para esta tarea. Le preguntó qué deseaba obtener a cambio y cuánto tiempo tardaría en realizar la obra. El hombre ofreció hacerlo en algo más de un año, lo cual era razonable, pero su petición como pago eran excesiva ya que pedía a cambio le fuese entregada la diosa Freyja, diosa de la belleza y del amor, junto con el Sol y la Luna. Tal acuerdo resultó inaceptable para Odín y el resto del concejo de los dioses. Sin embargo, el dios Loki, con su consabida astucia, sugirió una forma de burlar al experto y conseguir que, al menos, adelantara gran parte de la pared sin tener que darle recompensa alguna.

Propuso a Odín reducir el tiempo de faena a sólo 6 meses, comenzando en el solsticio de invierno y terminando la pared para el solsticio de verano, ni un día más, y que trabajara solo, como llegó. Loki estaba seguro que el tiempo sugerido sería insuficiente para que un solo hombre pudiera completar un proyecto tan ambicioso como el muro protector de todo el Asgard. El acuerdo que proponía Loki era que si el trabajador alcanzaba el objetivo antes de la última noche de invierno, recibiría como pago sus exigencias, Freyja, la Luna y el Sol; de lo contrario, debería partir con las manos vacías.

Odín se reunió de nuevo con el constructor para hacerle la propuesta ideada por Loki. Para beneplácito de todos, éste aceptó el convenio, aunque añadió una única condición: poder usar su corcel semental, Svadilfari, para acarrear inmensas rocas que necesitaba en la reconstrucción del muro. Los dioses confiaron en que el trato los beneficiaba y de inmediato se inició la construcción.

Desde los primeros meses, la obra avanzó a un ritmo inusitado. El corcel acarreaba rocas y grandes bloques durante todo el día, mientras el amo dormía, y en la noche el constructor alzaba y alineaba las inmensas masas rocosas; de modo que, a medida que avanzaba el invierno, la muralla iba tomando forma.

Al ver los dioses que la empresa resultaba más rápida de lo que habían calculado empezaron a preocuparse, ya que ello suponía que tendrían que entregar la recompensa acordada al constructor. Odín, encolerizado ante la inminente pérdida, amenazó de muerte al dios Loki si el extranjero se salía con las suyas y finalizaba el muro en el tiempo estipulado. Temiendo por su vida, el dios analizó cuidadosamente la situación y comprendió que la rapidez de la obra se debía a la ayuda que proporcionaba el caballo, de manera que ideó un plan para apartar al corcel de su dueño y retrasar el trabajo.

Cuando estaba por cumplirse el plazo de los seis meses, un día antes del solsticio, faltaba sólo un tramo de la muralla y un portal que de seguro estarían listos en vista de lo acelerado de la labor del extranjero. Entonces, en horas del día, mientras el hombre dormía, Loki se transformó en una joven y hermosa yegua en celo y, llamando la atención del semental, lo atrajo y adentró en el bosque asegurándose de mantenerlo distraído hasta el día siguiente. Cuando el corcel regresó con su dueño, ya era demasiado tarde para terminar el trabajo pues de pronto amaneció y con el día vino el verano sin haberse concluido la tarea.

El constructor perdió el control por el engaño de los dioses y enfurecido reveló su verdadera forma. Se trataba de un gigante, de los peores enemigos de los ases. Thor, que en ese momento legaba de uno de sus viajes, le dio muerte al gigante arrojándole con todas sus fuerzas su poderoso martillo, Mjollnir.

Meses más tarde, el dios Loki regresó a Asgard con un potro de ocho patas, fruto de la unión de Svadilfari y la yegua en que se había transformado. El corcel, se llamaba Sleipnir, y lo entregó al dios Odín como un regalo. Este sinigual caballo es ampliamente mencionado tanto en la Edda poética, como en la Edda prosaica. Podía viajar por mar, tierra y aire y era más veloz que cualquier especie habitante de los nueve mundos conocidos. Era capaz de ir raudamente de un extremo al otro del horizonte. Sleipnir simbolizaba los ocho vientos que soplan desde sus respectivos puntos cardinales. Llegó a ser un gran aliado de Odín y una de sus más preciadas posesiones.

Culto a Loki

En vista de la tortuosa imaginación y la conducta desleal de Loki, él llegó a ser la encarnación del mal para los pueblos nórdicos. No era venerado, sino temido. Por ello, no le fue construido un templo, no se hacían juramentos en su honor ni se llevaban amuletos invocando su intervención. De modo que, a causa de sus picardías y maldades, Loki no fue venerado, no recibió culto ni se le ofrendaban sacrificios como a otros dioses. Por el contrario, se le asociaba con la agobiante atmósfera del verano y cuando el sol calentaba hasta evaporar el agua, se decía que Loki estaba bebiendo.

Lo único que sí tenía asignado era, por una parte, la denominación de las más perjudiciales malas hierbas que llevaban su nombre y un día: el sábado, último día de la semana, que era conocido en el Norte como Laugardag, o “día de lavado”. Al respecto es necesario señalar que los vikingos estaban más preocupados por su higiene que muchos pueblos contemporáneos. Se bañaban una vez a la semana y utilizaban peines, esponjas marinas y raspadores de cerumen, según muestras halladas en múltiples excavaciones. Este “día de lavado” era realmente el día del baño y un día de purificación.

El nombre moderno para el sábado en noruego es lørdag, derivando del vocablo antiguo laugardag. Con el tiempo, en inglés fue designado Saturday y, al parecer, tal nombre se debía no a Saturno sino a Sataere, el ladrón de la emboscada y dios teutón de la agricultura, que se considera otra manifestación de Loki.

Más tarde, con la introducción del cristianismo, los dioses paganos fueron degradados a la categoría de demonios con lo cual Loki, dios escandinavo del mal y del fuego, fue confundido con Saturno, también despojado de sus atributos divinos, y ambos fueron considerados prototipos de Satán.

Por ser el príncipe de las mentiras, el creador del engaño y el más intrigante de los Ases, llegó a representar el mal en su forma más seductora con lo cual, de la Edad Media en adelante, se le identificó con Lucifer. En la gráfica vemos una ilustración donde, con una sonrisa socarrona, Loki exhibe una red que empleaba para inutilizar a sus contrincantes o, según la versión cristiana, para atrapar a los ingenuos. Dicha imagen se encuentra en un manuscrito islandés del siglo XVII.